Simplemente tienes que venir: Bakio

 

Etimológicamente Bakio significa “lugar de paz”. Y desde luego, hace honor a ese apelativo.

Situado a escasa media hora de Bilbao tomando la autovía dirección Mungia, este pequeño pueblo de la costa de Bizkaia, con menos de 3.000 habitantes en invierno, constituye un destino perfecto para los que buscan escapar del mundanal ruido y relajarse paseando junto al mar.

Pero no sólo destacamos su estupendo paseo marítimo, sino también la suculenta oferta hostelera, que hará las delicias de todos los visitantes. Te presentamos tres: Birjilanda, local acogedor en el puerto donde degustar sabrosos platos locales; el Doniene, que es la mejor cafetería del mundo para desayunar; y en lo alto del monte Eneperi, a la salida del pueblo dirección Bermeo, el excelente restaurante del mismo nombre. Como anécdota, en él celebramos mi marido y yo el banquete de nuestra boda, y superó la prueba con nota.

Desde este restaurante poseemos además unas vistas privilegiadas a uno de los enclaves más bellos de la geografía mundial, y no exagero por ser de Bilbao. Nos estamos refiriendo a San Juan de Gaztelugatxe, una ermita medieval situada en lo alto de un islote al que se llega cruzando un impresionante puente de piedra que lo conecta con la costa. Tengo el honor de haber dado el sí a mi marido desde esta encantadora ermita, cuya visita es obligada a todo aquel que se acerque a Bakio.

Como lugar para alojarse a finales de enero recomedamos el Haizea, situado a 600 metros del mar y con un excelente restaurante argentino. La habitación doble en esa fecha tiene un precio de 60 euros.

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