¿Y tú qué opinas? A vueltas con la gramática

Cuando era estudiante de lengua y literatura, solía ver la gramática como una actividad fascinante. Influida por las películas de Indiana Jones, me imaginaba que estaba descifrando códigos secretos, y me producía un gran placer encontrar todos los elementos y hacerlos encajar, como si fueran piezas del Tetris.

En mi opinión, la competencia por excelencia es “aprender a aprender”. Es como la llave de casa. Si olvidas algo dentro pero tienes la llave, estás salvado, puedes volver a entrar y recuperarlo. De la misma forma, si aprendes a aprender, es decir, si has logrado la motivación para seguir aprendiendo durante toda la vida, es cuestión de tiempo que conquistes el resto de las competencias.

¿Y por qué hablo de esto? Porque eso era lo que a mí me funcionaba, encontrar una motivación o gusto por aprender lo que para mí constituía un reto, un acertijo para resolver. De esa forma para mí el lenguaje se convirtió en un misterio, rico y lleno de matices. Adquirió más profundidad, como esos cuadros del Renacimiento que descubren la perspectiva. Desde ese punto de vista, me siento agradecida de haber aprendido gramática.

¿Es eso útil?

Definamos "utilidad". Si es sinónimo de productividad, quizá no.

Pero dicen que se ama lo que se conoce, y creo que quizá conocer mejor el lenguaje, puede ayudar a amarlo más.


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